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El pasear por estos Monasterios transmite serenidad y nos transporta en el tiempo evocando la vida de las comunidades Benedictinas dedicadas al trabajo y la oración bajo la norma ora et labora.
| 1. Monasterio de Santa María de la Oliva. Ubicado en Carcastillo, es del siglo XII, y es uno de los más importantes conjuntos arquitectónicos medievales navarros. Un paseo por este lugar hace que el viajero se traslade en el tiempo a una Europa medieval de caballeros y doncellas, de nobles y villanos,… Los monjes que lo habitan en la actualidad se dedican a la elaboración de vino de la Denominación de Origen Navarra y de un licor muy apreciado por los especialistas. |
| 2. Monasterio de Santa María la Real de Fitero. Estamos ante el primer cenobio cisterciense que se construyó en la Península Ibérica allá por el año 1.140 por San Raimundo de Fitero, fundador de la orden militar de Calatrava. El monasterio, declarado monumento nacional en 1.931, es una joya arquitectónica de la Edad Media con sucesivas ampliaciones resaltando igualmente su claustro renacentista. En la sacristía pueden contemplar distintas piezas entre las que sobresale un Lignum Crucis. |
| 3. Monasterio de Santa María de la Caridad de Tulebras. La primera fundación cisterciense femenina de los reinos españoles se estableció en Tulebras en 1.157 tras haber pasado por Tudela. Actualmente lo habita una comunidad Benedictina, destacando la imagen de la Virgen sedente con el Niño del siglo XIV. |
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