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El antiguo nombre de la localidad era Alesúes o Alesves, siendo utilizada dicha denominación hasta los tiempos de Sancho el Fuerte, en que tornó a denominarse Villafranca por “las muchas franquezas que obtuvo de los reyes”.
En el año 1271 se le otorgó fuero propio, siendo Carlos III el Noble, quien concedió en 1416 el privilegio de hidalguía a todos sus vecinos en atención al esfuerzo con el que sirvieron al Reyno.
Villafranca presenta uno de los mejores conjuntos barrocos de la Ribera de Navarra, entre los que destacan la Parroquia de Santa Eufemia, construída en estilo barroco entre los siglos XVI y XVII. Resaltando la Torre de la misma una de las más bellas junto con la de la Catedral de Tudela.
La Basílica de la Virgen del Portal. Iglesia conventual de S. XVII sobresalen su retablo mayor y los lienzos barrocos.
El Convento de Nuestra Señora del Carmen de estilo barroco de mediados del siglo XVIII. Destacando la portada con una hornacina presidida por la Virgen del Carmen. Entre la arquitectura civil llama la atención el Palacio del Marqúes de Bobadilla. Construcción monumental en ladrillo macizo caravista de finales del siglo XVII. |
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